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| ;;;Los
comienzos de la Cultura |
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La
historia y arqueología, es un relato fiel
de la evolución y transición de las
diferentes culturas aborígenes que habitaron
nuestros valles.
Podemos observar que existe una increíble
permanencia ancestral en las costumbres, labores
y formas de vivir en muchísimos habitantes
de esta zona.
Desde tiempos remotos, las artesanías de
los valles se han destacado por su calidad, especialmente
en los tejidos en telar y en la cerámica.
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Para comenzar describiremos como estaba dividida
en períodos y culturas los aborígenes
en los valles y parte del norte argetino siguiendo
su evolución hasta la colonización
española.
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| Año |
Denominación |
Grupos
y Culturas |
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500 AC
al 650 DC |
Temprano |
Tafi,
Condor Huasi, Cienaga, Candelaria, Alamito |
| 650
DC al 850 DC |
Medio |
Aguada,
Meridional, Septentrional, Oriental |
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850 DC al 1480 DC |
Tardío |
Santa
María, Puna, Humahuaca, Belen, Quebrada del Toro,
Sanagasta, Hualfin, San José, Averias, Saujil |
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1480 DC al 1530 DC |
Incaico |
Influencia
desde el Cuzco, Perú |
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1530 DC hasta la actualidad |
Hispano-Indígena |
Influencia
Española |
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| Es
así como se comienza entonces la formación
de los diferentes grupos que darían origen
a muchos de los pueblos que hoy en día conocemos.
Allá en los comienzos con la cultura Tafí,
el aborígen formaba los grupos en casas individuales
con forma de medio círculo, con las entradas
totalmente abiertas y con techos de cañas
mas adobe (para ver una muestra y obtener más
información visite los Museos de Amaicha
del Valle y Cachi). |
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Al grupo de estas construcciones se le añadía
un patio comunitario para ser utilizado con diferentes
propósitos: Ceremonias, reuniones, comidas,
etc.. Con el correr del tiempo las construcciones
fueron tomando diferentes estilos de acuerdo a la
corriente o influencia cultural y además
de los conocimientos que los indígenas habitantes
del valle iban tomando en función a su experiencia.
Llegaron a construir poblados numerosos con muros
en circunvalación. Vivían en habitaciones
adosadas con paredes de piedra de doble-hilera;
las tareas de molienda, cocción de alimentos
y fabricación de instrumentos, los efectuaban
en espacios cuadrangulares de mayor tamaño.
Los muros más anchos entre unidades de vivienda
eran, utilizados posiblemente como vía de
circulación. La población poco a poco
aumentaba gracias a un actividad agrícola
intensa, pastoreo de llamas, caza y recolección
de frutos.
En la segunda mitad
del siglo XV los Incas penetraron en nuestro territorio
en afán de conquistas. Así sus técnicas
más avanzadas, su organización social
más desarrollada y sus costumbres se fueron
imponiendo.
Como
resultado de ese contacto los pueblos, incorporaron
rasgos nuevos en su cultura, como por ejemplo
en las construcciones de piedra, en la metalurgia
y en la alfarería. Los Incas dominaban
el metal y poseían una excepcional
cultura alfarera.
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Los pueblos nativos
en los valles de esa forma se fueron poco a poco
perfeccionando en los siguientes puntos: domesticación
de la llama que reemplazó a la actividad
cazadora, la elaboración de vasijas de cerámica
cotidianamente, la construcción de utensillos
de piedra pulida y la fabricación de piezas
de metal. (armas, objetos ceremoniales o adorno)
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| ;;;Payogasta
o " La Pequeña Cuzco" |
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El poblado Inca declarado Monumento Histórico
Nacional está situado a 160 kilómetros
de la ciudad de Salta, entre las localidades de
Payogasta y La Poma.
Por falta de caminos, resultó ser hasta aquí
el sitio arqueológico menos conocido entre
los 150 existentes dentro del Departamento de Cachi,
pero también el menos expuesto a los vándalos
que arremeten contra los adoratorios, "tambos",
y cementerios andinos, levantados entre 1450 y 1530.
Por sus líneas arquitectónicas, este
sitial incaico es considerado por los arqueólogos
como una "pequeña Cuzco en los Valles
Calchaquíes", las únicas ruinas
incas que se conocen en buen estado en la región.
En esta misma zona, pero en la línea que
une Cachi con La Poma, se encuentra el denominado
"Granero del Inca", que marca la presencia
de este poderoso imperio en el territorio salteño.
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Quienes tuvieron la oportunidad de transitar por
los caminos incaicos, no dudan en confirmar que
se trata de una gran obra de ingeniería o
de ingenio, que denota un profundo conocimiento
de la geografía y un gran sentido de la organización
y geopolítica.
Los Incas construyeron y potenciaron a lo largo
de los Andes, una densa red de caminos y senderos,
jalonados por sitios específicos llamados
"tambos" (alojamientos para el Inca o
los viajeros en misión oficial), casas para
chasquis o mensajeros, puestos de observación,
puestos administrativos de control y peaje de los
centros de producción minera, agrícola
y ganadera. Estas vías de comunicación
-cuya extensión se estima en 23 mil kilómetros-
se construyeron a lo largo de miles de kilómetros,
desde el sur de Colombia hasta la altura de Mendoza,
en Argentina, y Santiago de Chile, en el vecino
país.
El alto grado de sofisticación de esta obra
está representado por puentes fijos, puentes
voladizos de madera o roca, puentes colgantes y
flotantes, escalinatas, cables carriles, rampas
y enormes taludes o paredes artificiales, construidas
sobre precipicios y laderas de corte abrupto.
En referencia a la provincia de Salta, el historiador
León Strube Erdmann, escribió que
"desde el Valle de Lerma, hay un camino, no
muy transitable, por la Quebrada del Toro -ruta
51 a Chile- hasta Tunal, donde desemboca el río
de las Capillas, para llegar al Potrero de Payogasta
y a La Poma o a Payogasta y Cachi", que responde
a las características de la construcción
incaica.
Donde el terreno era más aplanado, los incas
trazaban una línea perfecta de varios kilómetros,
como es el caso de la Recta de Tin Tin , actual
ruta vehicular de los Valles Calchaquíes.
Estos caminos, especialmente los del Valle de Lerma,
se fueron transformando con el tiempo y desaparecieron
debido al lógico incremento poblacional y
al mayor fluido vehicular que los transitó.
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El poderoso Imperio Incaico fue fundado en el
siglo XII por una tribu de lengua quechua, procedente
de la región del lago Titicaca y que en
su apogeo (siglo XV) se extendió por Los
Andes, desde Colombia hasta Chile y parte de la
Argentina. Su dominio se derrumbó con la
llegada de los conquistadores españoles,
a principios del siglo XVI.
En la
ciudad de Cuzco, capital del imperio, residía
el Inca, monarca absoluto y hereditario. La sociedad
incaica, regida por un sistema administrativo
riguroso, se dividía en tres clases: la
nobleza, el pueblo y los yanaconas o servidores
de los grandes del imperio. El "ayllu"
o conjunto de familias de un antepasado común,
constituia la base de la organización social
y reconocía la obligatoriedad del trabajo.
Los incas eran buenos agricultores; trabajaban
en terrazas escalonadas, con redes de acequias
y canales. Se alimentaban de maíz, papa,
ají, quina y coca. Cultivaban algodón
y criaban llamas para el cuero y la carne.
Se destacaron en la arquitectura. Utilizaban bloques
de piedra que encastraban entre sí, sin
argamasa. Muchas construcciones se conservan,
como el Machu Pichu, en Perú, y son motivo
para el asombro. Fueron excelentes ceramistas,
hilanderos y tejedores y utilizaban el trueue
como forma de comercio. Conocían el sistema
decimal y eran politeístas, adoraban el
sol, la luna, el mar y mantenían el culto
a los muertos.
Los incas tenían muy bien definida su adoración
y estaba compuesta de la siguiente manera: El
1 Inca adoraba a un dios superior y el resto del
pueblo al 1 Inca y a otros dioses (diosa tierra
-PACHAMAMA-, diosa mar y costa - MAMACOCHA-, diosa
de frutos de la tierra -IMAIMANA-), pero nunca
llegaban a VIRACOCHA que era exclusividad de devoción
absoluta del 1 Inca. (hijo del dios sol y la diosa
luna - INTI y QUILLA).
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| ;;;Artesanías
Primitivas en Cerámicas y Tejidos |
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Cerámica:
Aparece alrededor del año 1840 DC, pero
no se sabe en qué lugar del antiguo imperio
inca. Todas las cultura preincaicas adquieren
un estilo propio.
- Chavín
Aparece con huacos globulares de gollete estibo
y color negro. Representan al Dios Jaguar.
- Paracas
Huacos acalabazados con 2 picos unidos por gollete
puente.
- Nazca
Huacos globulares o semiglobulares, con 2 picos
unidos por gollete puente. Decoración cromática.
Es la mejor cerámica pictórica del
continente.
- Mochica
Huacos retrato. La mejor cerámica escultórica.
- Tiahuanaco
Vasos estilizados y cántaros en forma de
puma.
- Huari
Vasos y tazones con la imagen del "Dios lloroso".
- Chimu
Cántaros de 2 cuerpos unidos por gollete
puente. Huaco silbador. Esta época representa
el apogeo del arte alfarero en el Perú
y América del Sur.
Textilería:
Apareció en el Antiguo Perú alrededor
del 2500 A.DC. Las telas más antiguas se
descrubrieron en Huaca-Prieta. El arte textil
alcanzó notable desarrollo en las siguientes
culturas Pre-Incaicas:
- PARACAS: Notable por sus mantos bordados.
- NAZCA: Por sus telas estampadas y teñidas.
- MOCHICA: Por sus disciplinados talleres
de tejedores.
- CHIMU: Por sus mantos de plumas procedentes
de aves de la amazonía.
Los tejidos de las culturas incaicas fueron hechos,
en su mayoría, de lana; de de algodón
en la costa. Es posible que la lluvia haya destruído
la mayor parte de tejidos de las culturas serranas,
mientras que la arena de la Costa protegió
los tejidos.
Aquí en nuestro valles, como se describió
en la primera entrega se ha recibido la influencia
directa de la cultura y desarrollo organizacional
incaico.
De esa forma, actualmente, Los ponchos de El Colte
-cerca de Seclantás-, de Molinos y de Luracatao
son muy apreciados por la calidad de la fibra
empleada, ya sea de lana de oveja, llama o guanaco
y por la delicada terminación de este producto
de artesanía tradicional.
En cada casa,
al costado del del camino, (Entrada a Seclantas
por el Colte) se puede apreciar este proceso en
el que participa toda la familia, desde el hilado
del vellón -por lo general a cargo de las
ancianas-, el teñido del hilo, los flecos,
la costura, hasta el tejido en el telar criollo,
a cargo del telero.
En Cafayate, Animaná y San Carlos predomina
el tejido de tapices y la alfarería, en
la actualidad, por lo general, de uso decorativo.
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Tapiz Laura Cruz |
Tinajones Cristófani |
Tinajon y mortero |
Manuel Cruz |
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A lo largo del
valle encontramos también artesanos que hacen
peleros, pellones, telas rústicas de barracán
o picote y talabarteros. Una mención aparte
merece la preparación artesanal de dulces
(cayote, cuaresmillo, machacado) y de arropes (chañar,
uva), de confituras regionales (empanadillas, gaznates,
nueces confitadas, tortitas de leche) y de comidas
tradicionales (cazuela de cabrito, locro, empanadas,
cabeza guateada, anchi) bien regadas -por supuesto-
con un vino regional.
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En América desde los tiempos remotos el oro
y la plata simbolizaron deidades primigenias de
mitos cosmogónicos; así, los pueblos
andinos consideraban a su señor principal
(Inca), descendiente del Inti - (el sol) y relacionado
con Pachacamac (la luna).
Esta ciudad emblemática de los metales preciosos
conformaron un sinnúmero de leyendas que,
con la llegada de los europeos, se extendió
a lo largo del continente, incitando la codicia
de estos tras las búsquedas utópicos
de El Dorado, la Ciudad de los Cesares y las tierras
del Rey Blanco.
El descubrimiento de los yacimientos Argentiferos
en Potosí, en 1545, transformo en realidad
las leyendas y ensoñaciones de los españoles:
el hallazgo de las fabulosas riquezas que buscaron
con tanto ahínco. Mas de doscientas bocas
permitían la extracción del codiciado
metal que permitían el enriquecimiento de
los patrones de minas, la sociedad virreynal y fundamentalmente
la corona española.
El fabuloso hallazgo movilizo a plateros, patronos
de recuas de mulas - para el transporte de la plata
hasta Cartagena de Indias y otras ciudades sudamericanas-
y aventureros, que procuraban mayor prosperidad:
el comercio de los metales se extendió por
numerosos caminos que unieron Potosí con
los principales centros urbanos.
Los orfebres europeos, mestizos e indígenas,
se establecieron en las ciudades principales, poblaciones
pequeñas, o itinerantes en busca de clientela
que contratara sus servicios. |
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Durante los dos siglos siguientes al inicio de la
explotación, los encargos crecieron inusitadamente:
iglesias, conventos, autoridades, cofradías
y particulares, requirieron los servicios de los
orfebres, permitiendo a los talleres la incorporación
de aprendices, que se formaron bajo la tutela de
maestros, y que a su vez, transmitieron el conocimiento
a generaciones posteriores. El arte de la platería,
entonces, transferido de padres a hijos, de maestros
a discípulos y alumnos, hizo posible una
historia de la orfebrería que llega hasta
nuestros días con el afán de continuidad.
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Ese poncho, cuyos colores inspira ahora la bandera
que oficialmente adoptara Salta, acompañó
desde antaño al paisano salteño. Tejida
con lana de oveja, vicuña, alpaca, llama
o guanaco, esta prenda se usó con distintos
colores, de cuya pequeña variedad terminó
por prevalecer el rojo con guardas negras.
¿Cuál es de este actual poncho salteño,
cuyos colores ya describieron viajeros del siglo
XIX y precisó la afinada pluma de un escritor
como Vicente Blasco Ibañez a comienzos de
nuestro siglo?. |
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Según Carlos Gregorio Romero Sosa, erudito
historiador salteño, tal color en esa manta
cuadrada o "capa de cuatro puntas", utilizada
no sólo como abrigo contra el frío
y la lluvia, sino también como abrigo y lecho
del gaucho, reconoce un origen indígena.
Los ponchos enlutados aparecen en varios países
andinos, como homenaje dolorido a Atahualpa cruelmente
ejecutado, por parte de sus descendientes vencidos
en la conquista, explica Romero Sosa. Durante su
gestión como gobernador, entre 1815 y 1821,
el general Martín Güemes impuso a sus
milicianos el uso del poncho con tonos en rojo con
guardas negras. En algunos casos los artesanos tomaban
el color rojo de tierras ricas en óxido de
hierro, mientras que al bermellón lo obtenían
del cinabrio. Esa medida de Güemes resulta
coherente con su respetuosa actitud para con los
indios, para los que mandaba a distribuir sus proclamas
en quichua. Fue recién después del
asesinato de Güemes que sus gauchos añaden
un segundo luto, esta vez en el corbatín
del poncho, ante su muerte.
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| ;;;Los
misterios arqueológicos que tienen los valles Momias
en Los Valles |
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Entre 1920 y 1922, en las altas serranías
de Cafayate, al sur de la provincia de Salta,
se extrajo de una de las cumbres del cerro Chuscha
(5.100 metros sobre el nivel del mar), el cuerpo
momificado de una niña, también
con un rico ajuar funerario. Esta momia -llamada
"Momia de los Quilmes"- estuvo varias
décadas "desaparecida", reapareció
en un museo privado de la localidad de Martínez,
en la provincia de Buenos Aires, donde es exhibida
en la actualidad.
Visite
en la Iglesia de El Carmen en donde se conservaba
un resto antiguo y momificado de un habitante
de los valles.
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El Valle
Calchaquí también guarda las preciadas
huellas. En la Quebrada de El Acheral, cerca de
la localidad de Alemanía -sobre la ruta
68, hacia el sur, camino a Cafayate- hace 65 millones
de años anduvieron dinosaurios carnívoros.
Los enormes animales prehistóricos -en
este caso herbívoros- también dejaron
signos de su vida por estas tierras, en la vieja
cantera de Minetti, en el poblado denominado El
Bordo, ubicado en las cercanías de General
Güemes, adonde se accede por la nueva autopista
de acceso Este a la ciudad Capital.
El hallazgo más reciente, que se suma a
los mencionados, se encuentra en el espectacular
cañón del río Juramento -divide
los departamentos Anta y Metán, en el Sureste
de la provincia-, a su vez, santuario del "rafting"
salteño.
Se trata de un conjunto de huellas impresas en
las rocas de lo que fue una antigua playa del
período Cretáceo, hace 65 millones
de años, según las descripciones
del investigador salteño Ricardo Alonso.
Llegar hasta ese lugar supone una travesía
turística impar. El viaje río abajo
ofrece una gama de atractivos imposible de explicar
con palabras. El paisaje es sublime y el silencio
sólo es interrumpido por el canto de las
aves y los sonidos de algunos insectos y el aletear
de garzas blancas y patos de brillantes colores.
Las márgenes del río están
pobladas por sauces, ceibos y otros árboles
y arbustos que le dan un verde intenso recortado
contra el profundo cielo azul.
Después de sortear algunos rápidos
y navegar entre elevadas paredes que caen a plomo
hacia el río, hay que esquivar enormes
bloques desperdigados a lo largo del cauce, que
fueron arrastrados por desbordes prehistóricos
catastróficos y cruzar entre rocas estratificadas.
En ese andar, los navegantes se encuentran con
algas fósiles (estromatolitos), que sólo
se encuentran en las costas australianas.
Por fin, en un paredón de calizas amarillentas
de la formación Yacoraite, está
la antigua playa de 65 millones de años,
donde aparece exhumada la raíz de los levantamientos
andinos y la profundización del río
Juramento.
La playa tiene "ondulitas", marcas del
oleaje conservado como una imagen fotográfica
de aquellos tiempos y por las algas estromatolíticas.
También se pueden ver grietas de desecación,
estucturas que se formaron en el momento de secarse
el barro calcáreo.
En ese marco aparecen las huellas de los remotos
dinosaurios que caminaron por allí cuando
el sedimento todavía estaba húmedo.
Un primer análisis paleontológico
permitió distinguir huellas de carnívoros
(icnitas estilizadas con forma de V y marcas de
garras), junto a otras de herbívoros (más
redondeadas y con terminaciones en los dígitos
en forma roma).
Los rastros son muy numerosos, se distribuyen
a lo largo del paredón y pertenecen a varios
animales del grupo de los terópodos y los
ornitópodos. La mala conservación
impide determinar si se trata de formas bípedas
o si en el elenco existen también cuadrúpedos.
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| ;;;Las
lenguas en los Valles - EL QUICHUA O QUECHUA |
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En general,
en el habla de Salta, se observan vocablos de
origen indígena, fundamentalmente del quichua
-o quechua, según su denominación
más moderna-. Esto se debe al largo contacto
que esta lengua tuvo con la española. Ambas
fueron utilizadas en la conquista, pero muchos
sostienen que el quichua pudo haberse infiltrado
en esta región en el período pre-incaico.
Ingresó con toda su fuerza como instrumento
de catequización por los sacerdotes españoles
-no por los conquistadores- y por los indios del
Perú que formaban parte del séquito
de los invasores hispánicos. En las invasiones
posteriores, los sacerdotes debían saber
las lenguas aborígenes para hacer la evangelización
que ordenaban los reyes españoles. El Concilio
de Trento había decidido evangelizar en
lenguas aborígenes, y el Concilio de Lima
(1583) eligió como lenguas de evangelización
al quichua y al aimara -de los indígenas
de Bolivia y Perú que fueron sometidos
por los incas- para esta región del continente.
En una encuesta realizada en 1991 en los niveles
socio-culturales medio y alto de la ciudad de
Salta, se encontraron alrededor de 160 vocablos
de origen quichua vigente en el habla. Esto significa
un 86 por ciento de uso en los niveles sociales
altos y de un 83 por ciento en los niveles medios.
Los jóvenes no emplean tanto estas palabras
porque su uso es más rural y porque muchos
son descendientes de europeos, en segunda generación.
Entre los vocablos de origen quichua más
utilizados en la actualidad en Salta -algunos
extendidos a diversas zonas del país-,
se pueden mencionar:
-Acuyico: porción de
hojas de coca que chupa o mastica el coquero.
-Arisco: huraño, intratable.
-Aca: excremento, materia fecal.
-Carpa: tienda de campaña,
toldo.
-Caschi: perro ordinario y pequeño.
-Chichi: pecho, busto.
-China: mujer, criada.
-Chincanqui: perdido (se usa
la expresión: "tanto tiempo chincanqui").
-Chunca: pierna.
-Churo: lindo
-Chuñar: vomitar.
-Chuyo: chirle
-Coto: bocio.
-Coyuyo: cigarra grande.
-Guagua: niña.
-Ita: chinche, piojo de las aves.
-Macha: borrachera
-Opa: tonto, necio, bobo.
-Patay: pasta seca, hecha con
harina de algarrobo.
-Quisca: pelo duro o lacio.
-Sacha: pseudo, casi
-Suri: avestruz americano.
-Unca: lombriz
-Urpila: paloma pequeña.
-Ututo: aplícase al niño
movedizo e inquieto.
-Yisca: bolsa hecha con fibra.
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| ;;;Tradiciones
Artesanales Madre Tierra (Pachamama) |
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El homenaje
a la Madre Tierra -Pachamama- es una costumbre
aborigen ancestral que llega hasta nuestros días.
Es la gratitud del pueblo por "todo lo que
nos da".
Generación tras generación, el ritual
se cumple en las viviendas particulares o en los
lugares públicos; con más o menos
participación de gente; entre descendientes
de aborígenes
O entre ellos y los hijos de españoles
que comparten la celebración.
Desde hace algunos años, en San Antonio
de los Cobres, en el extremo Norte de la provincia,
se realiza, todos los comienzos de agosto, la
Fiesta de la Pachamama, en coincidencia con una
de las corridas del Tren a las Nubes. De regreso
del viaducto La Polvorilla, el convoy se detiene
para que sus pasajeros tomen parte de la ceremonia,
mezcla de adoración y respeto.
El corazón aborigen se confunde con la
mirada sorprendida de los extranjeros que observan
como una curiosidad el desarrollo del rito, dentro
de un pozo cavado en la tierra, al lado de la
estación de trenes de la localidad enclavada
en plena Puna. Desafiando al implacable viento,
hombres y mujeres comparten con la "madre"
los frutos que "nos permiten la vida".
Después del tradicional "Kusilla,
kusilla, Pachamama" (gracias, gracias, Madre
Tierra), todo tipo de bebidas y alimentos se vuelcan
en el pozo. Allí van cerveza, chicha, whisky,
vino, gaseosas, licores, locro, maíz, zapallo,
hojas de coca, tabaco...todo lo que es posible
gracias a la generosidad de la tierra.
Los nativos se quedan en el lugar. El Tren a las
Nubes sigue su regreso a la ciudad de Salta y
desde allí, la Pachamama empieza a recorrer
otros puntos de Argentina y del mundo.
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| ;;;Señor
y Virgen del Milagro |
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Según
la tradición, el dominico fray Francisco
Victoria, obispo de Tucumán prometió
enviar desde España un santo Cristo de
tamaño natural, como obsequio para la iglesia
de Salta. La imagen llegó flotando en un
cajón al puerto de El Callao, Perú,
en 1592, junto a otro que contenía una
imagen de la virgen del Rosario destinada al convento
de Santo Domingo, en Córdoba.
Las autoridades de Lima remitieron la carga a
Salta a lomo de mula. El Cristo fue depositado
en la sacristía de la iglesia matriz, donde
permaneció olvidado durante cien años.
Los fuertes y reiterados temblores del 13 de septiembre
de 1692, provocaron la caída, pero no la
rotura, de la imagen de la Inmaculada Concepción
de María, que fue interpretada como la
primera señal "de una secreta advertencia
y un aviso de Dios".
Los padres jesuitas recordaron al Santo Cristo
y lo liberaron de su encierro; lo colocaron frente
a la iglesia que la Compañía de
Jesús tenía en el centro de la ciudad.
Frente a la plaza principal, a pocos metros de
distancia, se alzaba el altar de la Virgen. Horas
después, los padres encabezaban una procesión
con el Santo Cristo, al que llevaban en andas.
Al amanecer del día 14 la tierra dejó
de temblar, volvió a estremecerse a la
noche, en medio de procesiones y rogativas. Al
cesar los estremecimientos, el día 15 renació
la calma y con ella se comenzó a hablar
del "milagro", designando a la Inmaculada
como Virgen del Milagro.
A partir de entonces, los católicos salteños
sellaron un pacto de fidelidad con el Señor
y la Virgen del Milagro, que desde entonces se
renueva todos los años, convocando a multitudes
y convirtiendo a las celebraciones patronales
salteñas en una de las manifestaciones
de fe más importantes de Argentina, cada
15 de septiembre.
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